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lunes, 26 de marzo de 2012

Mensaje a Luz maría- 25 de marzo de 2012


MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA

25 DE MARZO DEL 2012




Amados hijos:

EN LA FRATERNIDAD DE MI PUEBLO, RECÓJANSE EN ORACIÓN.

Amados Míos, han sido advertidos de instantes graves para el hombre y una vez más los menciono. Estos son esos instantes en los que del  fondo de la Tierra emerge el fuego devastando con fuerza de lugar en lugar.

El firmamento se tornará rojo presagiando al hombre el ir y venir de constantes acontecimientos, las aguas aumentan su caudal y al mar le es oportuno abrazar la tierra. La humanidad despreciará a los hombres santos.

Hijos, cuanto han atesorado en la mente y en el corazón  con el deseo de imitar a los santos, no lo guarden, devélenlo dentro de ustedes en el interior, inicien un cambio radical ya.

MIS HIJOS DEBEN MANTENER LA CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DE ESE CAMBIO INTERIOR ¡YA!
 La Creación reafirma su Sí hacia Mi Voluntad y en este acto, el hombre ha quedado solo y por ende desprotegido de esa unicidad que guarda toda la Creación.

LLEGARÁ EL TIEMPO - ESTÁ ESCRITO - EN QUE LA HUMANIDAD PADECERÁ  COMO NUNCA ANTES.

Amados hijos,  el sol les hará temblar.

Oren por Lisboa.
Oren por Italia.
Oren por Chile, padecerá, padecerá.
Oren por Méjico, llorará.

La Naturaleza grita al hombre su devenir. La Creación no sólo no reconoce al hombre, le extraña y le ama porque Ella es criatura Mía. El Cosmos es Mi criatura, como lo es lo contenido en él. La Naturaleza mira al hombre con amor y con dolor. Únanse con un solo sentimiento en Mi Amor.

LES URJO AL AMOR DIVINO, UN SOLO SENTIMIENTO DE BIEN ES LLAMA QUE HACE ARDER MI CORAZÓN.

Su Jesús.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.



COMENTARIO DEL INSTRUMENTO
AL MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
25 DE MARZO DEL 2012


Hermanos (as):

Meditemos en el Libro de la Sabiduría:

Nos hemos hartado de los senderos del mal y la perdición,
hemos atravesado desiertos sin caminos,
¡pero no hemos conocido el camino del Señor!
 ¿De qué nos sirvió nuestra arrogancia?
¿De qué nos valió jactarnos de las riquezas?
Todo eso se desvaneció como una sombra,
como una noticia fugaz;
 como una nave que surca el mar agitado,
sin que pueda descubrirse la huella de su paso
ni la estela de su quilla entre las olas.”
(Sab. 5, 7-10)


martes, 20 de marzo de 2012

PROMESAS DE LA VIRGEN A LOS DEVOTOS DE SUS DOLORES


Siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas que la honran diariamente (considerando sus lágrimas y dolores) con siete Avemarías. 
  • 1º. Pondré paz en sus familias.
  • 2º. Serán iluminados en los Divinos Misterios.
  • 3º. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
  • 4º. Les daré cuanto me pidan con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
  • 5º. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de sus vidas.
  • 6º. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
  • 7º. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos “su eterna consolación y alegría”.  


    Practicando esta devoción rezando, todos los días, siete veces el Avemaría y el Gloria mientras meditamos los siete dolores de María (un Avemaría y Gloria en cada dolor)
María quiere que meditemos en sus dolores. Por eso al rezar cada Avemaría y Gloria es muy importante que cerrando nuestros ojos y poniéndonos a su lado, tratemos de vivir con nuestro corazón lo que experimentó su Corazón de Madre tierna y pura en cada uno de esos momentos tan dolorosos de su vida. Si lo hacemos vamos a ir descubriendo los frutos buenos de esta devoción: empezaremos a vivir nuestros dolores de una manera distinta y le iremos respondiendo al Señor como Ella lo hizo.
Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo.
Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?

LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN  
1º. La profecía de Simeón (Lc. 2, 22-35) ¡Dulce Madre mía! Al presentar a Jesús en el templo, la profecía del anciano Simeón te sumergió en profundo dolor al oírle decir: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel, y una espada traspasará tu alma”. De este modo quiso el Señor mezclar tu gozo con tan triste recuerdo. Rezar Avemaría.
2º. La persecución de Herodes y la huída a Egipto (Mt. 2, 13-15) ¡Oh Virgen querida!, quiero acompañarte en las fatigas, trabajos y sobresaltos que sufriste al huir a Egipto en compañía de San José para poner a salvo la vida del Niño Dios. Rezar Avemaría.
3º. Jesús perdido en el Templo, por tres días (Lc. 2, 41-50) ¡Virgen Inmaculada! ¿Quién podrá pasar y calcular el tormento que ocasionó la pérdida de Jesús y las lágrimas derramadas en aquellos tres largos días? Déjame, Virgen mía, que yo las recoja, las guarde en mi corazón y me sirva de holocausto y agradecimiento para contigo. Rezar Avemaría.
4º. María encuentra a Jesús, cargado con la Cruz (Vía Crucis, 4ª estación) Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer. ¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. Rezar Avemaría.
5º. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn. 19, 17-30) María, Reina de los mártires, el dolor y el amor son la fuerza que los lleva tras Jesús, ¡qué horrible tormento al contemplar la crueldad de aquellos esbirros del infierno traspasando con duros clavos los pies y manos del salvador! Todo lo sufriste por mi amor. Gracias, Madre mía, gracias. Rezar Avemaría.
6º. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María. ¿Qué sentías Madre? ¿Recordabas cuando Él era pequeño y lo acurrucabas en tus brazos?Por este dolor te pido, Madre mía, morir entre tus brazos. Rezar Avemaría.
7º. La sepultura de Jesús (Jn. 19, 38-42) Acompañas a tu Hijo al sepulcro y debes dejarlo allí, solo. Ahora tu dolor aumenta, tienes que volver entre los hombres, los que te hemos matado al Hijo, porque Él murió por todos nuestros pecadosY Tú nos perdonas y nos amas. Madre mía perdón, misericordia. Rezar Avemaría.